Si eres como la mayoría de los expatriados que buscan comprar una vivienda en el extranjero, probablemente necesitarás una hipoteca. Esto suele implicar solicitarla en un banco o entidad financiera del país donde se encuentra la propiedad. El proceso puede ser distinto y más complejo que en tu país de origen, especialmente para no residentes, ya que las instituciones financieras son cautelosas a la hora de conceder préstamos a través de fronteras. En algunos lugares, el camino desde la solicitud hasta la aprobación es relativamente sencillo, pero en otros puede ser mucho más complicado.