Puede que acabe de conseguir un trabajo en el extranjero o que lleve mucho tiempo empleado. Al igual que la cultura laboral de las empresas, la legislación varÃa de un paÃs a otro. Los empleados expatriados son a veces más vulnerables cuando se enfrentan a un marco jurÃdico con el que no están familiarizados. ¿Cómo pueden protegerse y hacer valer sus derechos? ¿Cómo asegurarse de que el contrato de trabajo respeta el marco jurÃdico?
Para identificar mejor cualquier posible problema, es esencial conocer los derechos de los empleados. Sea cual sea su profesión, todos los empleados tienen los mismos derechos. Los derechos que se describen a continuación son compartidos por un gran número de paÃses.
Derecho a protestar por condiciones de trabajo injustas
Como empleado, tienes derecho a mostrar tu desacuerdo con tu empresa cuando consideres que tus condiciones de trabajo son injustas o inseguras. El derecho a protestar está consagrado en el Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación de 1948 de la Organización Internacional del Trabajo. Pero a veces las leyes estatales están reñidas con el derecho internacional e incluso no protegen a los empleados en huelga.
Otros derechos garantizan la correcta ejecución del contrato de trabajo. Por ejemplo, tiene derecho a vacaciones pagadas, a la limitación de la jornada laboral, a la seguridad en el trabajo y en el ejercicio de tus funciones, a la formación, al seguro de enfermedad y al respeto de la libertad individual y colectiva.
Reúna todas las pruebas que apoyen su reclamación. Si ve que no se respetan sus derechos, póngase en contacto con la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos de tu zona y, si existen, con los sindicatos de tu empresa. El primer paso es entablar un diálogo y adoptar una actitud amistosa. Sin embargo, algunas empresas sin escrúpulos pueden empeorar las cosas. A menudo se aprovechan de la vulnerabilidad de los expatriados, que no siempre son conscientes de sus derechos, y más aún cuando el trabajador extranjero no domina la lengua de su paÃs de acogida. Además de la Comisión y los sindicatos, no dude en ponerse en contacto con las asociaciones de extranjeros y los servicios de inmigración de su paÃs de acogida.