Nuevos hábitos alimentarios: en la piel de un expat
Comencemos con un recordatorio indispensable. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la obesidad como «una enfermedad crónica compleja que se caracteriza por un exceso de depósitos grasos que puede perjudicar la salud».
Nuevos hábitos alimentarios en la expatriación: ¿riesgos para la salud?
No temas: si tus nuevos hábitos alimentarios se resumen en una alimentación equilibrada, no tienes ningún riesgo para tu salud. En cambio, si tu nuevo ritmo de vida te hace pasar cada noche por la «calle de las tentaciones» (es decir, cualquier calle inundada de productos alimenticios tan apetecibles como grasos y azucarados), puedes preocuparte… sobre todo si eres de los que prueban todas las novedades que se cruzan en tu camino. Y además, siempre estamos un poco más vulnerables al final del dÃa, especialmente cuando el estómago pide comida. Por supuesto, no hay nada malo en darse un capricho de vez en cuando. Pero cuando «el pequeño extra» se convierte en «la comida de todos los dÃas», hay (quizás) motivo para preocuparse.
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Precisión importante: estas tasas se obtuvieron mediante cálculos basados en el IMC de adultos de 18 años y más (IMC superior a 30, indicador de obesidad). Ahora bien, si la OMS recomienda el uso del IMC, que permite calcular rápidamente la corpulencia global. Pero el Ãndice no tiene en cuenta la cantidad de músculo, grasa y agua. Algunos pueden tener un IMC superior a 30 «debido a» una gran cantidad de músculo. A la inversa, se puede tener un IMC «normal», pero tener un exceso de grasa.
Vayamos al grano. Desmontemos algunas ideas preconcebidas. Retomemos el ejemplo de nuestro expatriado, ya familiarizado con las delicias culinarias de Tokio, de Nueva York o de Madrid. Las cifras muestran claramente que la obesidad afecta tanto a los Estados con altos ingresos como a los Estados con ingresos medios o bajos. Japón, Estados Unidos y España se consideran paÃses con altos ingresos. Pero las tasas de obesidad revelan variaciones importantes: apenas un 5,5 % en Japón, frente al 16,1 % en España y el 42 % en Estados Unidos. La tasa observada en Japón es comparable a la de Bangladesh (5,4 %), paÃs con ingresos medios, y de Burundi (5,2 %), paÃs con bajos ingresos.
Por supuesto, no se trata aquà de fustigar el comercio internacional. Los intercambios continuarán, al igual que las expatriaciones. ¿Cómo comer de forma equilibrada en el extranjero cuando no se tiene necesariamente el presupuesto para comprar regularmente productos frescos? Los estudiantes extranjeros y expatriados en situación de precariedad te lo dirán: aunque lo deseen, es difÃcil comer siempre de forma equilibrada cuando se lucha por llegar a fin de mes. Pero el aumento del poder adquisitivo no conduce necesariamente a mejorar el contenido del plato.
Pero ¿cómo llevar «el mundo a tu plato» conservando buenas prácticas alimentarias? Si la obesidad es una enfermedad compleja, es porque es multifactorial. El expatriado mira lo que hay en su plato, pero no solo eso. Los ritmos de las comidas en el paÃs de acogida, actividad fÃsica regular y adaptada o sedentarismo, posibles picoteos, etc. Es el ritmo de vida el que debe analizarse con cuidado, para evitar los riesgos.